Imagina que vas a un concierto y la banda está tocando con una energía brutal, luces espectaculares, la gente gritando, llorando y saltando de la emoción. El ambiente es increíble. Pero cuando te acercas a ver las guitarras, te das cuenta de que los instrumentos están completamente desafinados y los músicos no se saben las notas reales de la canción; solo están tocando rápido y con el volumen al tope.
¿La gente se la está pasando bien? Sí. ¿Hay buena vibra? Sí. ¿Es música de calidad bien ejecutada? No.
Eso es, en esencia, lo que ocurre en muchos servicios pentecostales modernos. La emoción es real. La búsqueda de Dios es sincera. Pero la teología que la sustenta está desafinada respecto al texto bíblico.
Esta investigación no busca destruir la fe de nadie ni burlarse de quienes vienen de esa tradición. Todo lo contrario: el objetivo es invitar a un estudio más honesto y riguroso de la Escritura, convencido de que la Palabra de Dios no le teme a las preguntas. La fe que sobrevive el escrutinio es una fe más sólida, más madura y más genuina.
"Examinadlo todo; retened lo bueno." — 1 Tesalonicenses 5:21
— Yael Gutierrez