Yael Gutierrez.

Volver al índice Análisis Doctrinal · 14 de 14

La Prohibición
de la Música Secular

La alteraciónEnseñar que escuchar cualquier música que no sea explícitamente "cristiana" es un pecado grave, argumentando que las melodías seculares están "consagradas al diablo", que abren portales demoníacos en la mente o que el creyente pierde su santidad por oír un instrumento o una letra que no mencione a Dios.
La realidad bíblicaEsta postura confunde la "santidad" (pureza moral y separación del pecado) con el aislamiento cultural. La Biblia no divide el mundo entre sonidos sagrados y profanos; los acordes, los instrumentos y las notas musicales son creación de Dios. El criterio bíblico del Nuevo Testamento es el discernimiento del contenido y el fruto, no la etiqueta de la industria. Pablo dice en Filipenses 4:8: "Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre... en esto pensad." El peligro real no es el género musical, sino cuando la letra promueve activamente el pecado (inmoralidad, soberbia, codicia).
"Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable... en esto pensad." — Filipenses 4:8