Yael Gutierrez.

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Los Decretos y Declaraciones
de Fe

La alteraciónLa práctica de "decretar" y "declarar" cosas en el nombre de Jesús como si la boca del creyente tuviera poder creativo inherente. Frases como: "Decreto y declaro salud sobre mi cuerpo", "Llamo las cosas que no son como si fuesen", mezclando un versículo de Romanos 4:17 fuera de contexto. Se enseña que las palabras del creyente tienen poder para cambiar la realidad física y espiritual.
La realidad bíblicaRomanos 4:17 habla específicamente de Dios, no del creyente: es Dios "que da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fuesen". La oración bíblica no es un decreto de autoridad humana; es una petición humilde al Padre soberano. Jesús mismo, en Getsemaní, no "decretó" que el sufrimiento desapareciera, sino que oró: "No se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42). La teología de los decretos convierte la oración en un conjuro y al creyente en un semidiós verbal.
"Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá." — Mateo 7:7 (pedir, no decretar)